Antes de llegar a la ciudad el autobús nos hace un recorrido por el impresionante y bellísimo espectáculo de la Hoz del río Huécar, con sus paredones de roca caliza de colores naranjas y negros. Llegando hasta la zona más alta de la ciudad antigua de Cuenca, el Castillo, desde donde empezamos el descenso a pie por el casco viejo, uno de los principales conjuntos monumentales de España, literalmente colgado de un espolón entre las hoces de los ríos Huécar y Júcar.

En este recorrido contemplamos rincones llenos de encanto y poco conocidos por el resto de turistas, con vistas espectaculares, pasando por el Tribunal de la Inquisición, hasta la Plaza Mayor, con el Ayuntamiento y la Catedral, importante obra arquitectónica del gótico español.

Visitamos el Convento de Las Blancas del siglo XVI y la Torre de Mangana, con sus impresionantes vistas a la hoz del Júcar. Bajamos por la escalinata sobre el Júcar, a la Iglesia de San Miguel, con sus maravillosas vistas del río y de los llamados “rascacielos” de Cuenca.

Recorremos una de las calles menos conocidas para los turistas y, sin embargo, de las más espectaculares hasta llegar a la Ermita de las Angustias, del siglo XIV.

No podemos dejar de visitar el Museo Abstracto, que se encuentra situado en el interior de las Casas Colgadas y terminar dando un paseo hasta el Convento de San Pablo, de la Orden de los Dominicos del siglo XVI, hoy transformado en Parador. Para llegar hasta aquí hay que atravesar el Puente de San Pablo, con sus impresionantes vistas de la hoz del Huécar y de las típicas Casas Colgadas.